2 - El archipiélago del fin del mundo

Con sus fiordos, canales, islas e islotes rocosos, el archipiélago de la Patagonia constituye un ecosistema particular, poco conocido todavía. Antes de nuestras dos expediciones de reconocimiento, nadie había estudiado los fenómenos cársticos que se dan en estas islas. La exploración será por tanto investigación geográfica pura.

« El viento »

"Azotadas por las tormentas del pacífico, más de 5000 islas forman el archipiélago de la Patagonia chilena. « El viento » es el señor indiscutible de la Patagonia Chilena. Canalizado a lo largo de los angostos fiordos, colándose entre los collados y los estrechos, el viento sopla en borrascas, forma tornados y sobrepasa frecuentemente los 150 y 200 km/h. Las estadísticas de Guarello señalan una velocidad media anual del viento de 70 km/h, con predominancia noroeste. Como los lugares seguros para atracar son escasos, navegar en zonas desconocidas exige buenas condiciones meteorológicas y la posibilidad de encontrar un punto de fondeo aceptable antes del anochecer. Los arrecifes, las corrientes, las masas de algas y los tornados, capaces de hacer zozobrar una embarcación, se encuentran entre los peligros objetivos de esta navegación.

Un medio frágil por descubrir

Los archipiélagos de Última Esperanza constituyen un medio natural de excepción, que es necesario conocer y proteger. La vegetación, adaptada a este clima hostil, se caracteriza por un bosque austral, compuesto principalmente de hayas primitivas (Nothofagus antarctica). Se trata de un bosque primario, parecido a los bosques nebulosos y musgosos de las montañas ecuatoriales que se encuentran entre 3000 y 4000 m (Nueva Guinea). La fauna marina y aérea es de enorme riqueza y todavía queda mucho por descubrir acerca de los biotopos y de los insectos, especialmente en los carsts, con sus islotes forestales, donde subsisten en las depresiones, al abrigo del viento y en las cavidades.

Los descubrimientos geográficos puros

Esta expedición contribuye al descubrimiento geográfico de una de las últimas « manchas blancas » del planeta. Estas cavidades, tan atractivas como peligrosas, constituyen también cortes geológicos importantes que permiten auscultar las montañas desde el interior. Los depósitos atrapados en su interior son el precioso testimonio del ambiente paleontológico del cuaternario o más antiguo. Permiten estudiar el papel que juegan los glaciares y el clima.

¿Por qué la Patagonia ? | « Glaciares de mármol »

Actualización 24/8/99
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