Reanudación
de las exploraciones... ¡y de las tormentas!

Salida en zodiac por tiempo puramente patagon...
Antes
de entrar en el país, los compañeros de enero "los julieros",
nos lo habían dicho: la Patagonia no es lo que era. Cambio
climático, fin de las semanas enteras de lluvia horizontal
Actualmente las jornadas de buen tiempo vuelven con regularidad.
Bien,
los equipos que han bajado este fin de semana del campamento de 400
sur (Jean-Phi, Judi, Guillaume, Pierre) y de Monte Roberto (Alfredo,
Buldo, Georges, Jo, Marcelo, Nathalie, Stephane) después de
campamentos de 4 días dicen: la Patagonia de siempre ha vuelto.
Un tiempo terrible, con un diluvio que debe disgustar hasta a las
ranas, un viento que desalienta a los albatros y 6° C en pleno
día en el corazón del verano...
Pero
los locos se introdujeron en sus combinaciones mojadas, los pies hundidos
en una mezcla de turba y agua al intentar esquivar los vaciados intempestivos
de la lona sacudida por el viento. No vinimos al fin del mundo para
ver pasar las nubes.

Nathalie
en la perdida del Rio, el "clásico" de 2006, dónde succˆ©dent
los bautismos del spˆ©lˆ©o para nuestros amigos chilenos.
Las noticias
que llegan son buenas: una letanía de agujeros descendidos
en el sector 400 meridional, el más profundo llega a -200,
mientras que en Monte Roberto, el Reloj de arena continúa a
-150, en un estrato inclinado a 75°. ¡Y todo eso no parece
querer detenerse! Después del "sumidero del Futuro" y sus -376
metros en 2000, la banda de arenisca junto a Roberto da otro fruto
que recogemos con placer.
Llueve
siempre, pero de nuevo subimos hacia el karst por tres días
(Benjamin, Grégory, Pierre-Eric), seguidos de un segundo grupo
(Alfredo, Jean-Phi, Franck et Steph) y un tercero está previsto
para el 19.

Fotografía:
prospección en el seno Barros Luco
Si se
garantiza el presente, es necesario también preparar el futuro.
Establecemos pautas para la próxima expedición. Una
permanencia está garantizada en el seno Septentrional, donde
los equipos se relevan cada tres días, esperando un bonito
día que permita seguir el reconocimiento del seno Barros Luco,
donde, de aquí a un par de años, Centre Terre lanzará
de nuevo el ancla.
Por otra
parte la rutina de las incursiones continúa. En la cueva de
Finisterre, Franck volvió a pasar después de los topógrafos,
nunca se sabe... y encontró continuación. Se paró
en una galería con un río.
En el
sumidero del río, se añaden metros a la topografía.
Tenemos
siempre nuestro objetivo primordial: ¡la cueva de la Ballena!
A falta de buenas condiciones, se espera a que lleguen. Pero de repente,
una sorpresa, un magnífico yate de placer que llega orgullosamente
a Guarello entre las borrascas. La historia es divertida: el capitán
había leído el artículo escrito por El Mercurio
sobre los descubrimientos de la expedición y había decidido
verlo in situ... ¡No es tan inútil mostrar lo que se hace!
El barco y su tripulación se involucraron inmediatamente en
una nueva tentativa sobre el Pacífico al día siguiente.
Alan encargado de las zodiacs, Serge de la fotografía y Buldo
a la proa patronean una nueva tentativa al Pacífico. Pero una
vez dejado el refugio de las islas, la marejada alcanzaba los dos
metros, el mar vestía de blanco de nuevo y las previsiones
del tiempo eran malas. ¡otro intento fallido! Pero seguimos acechando,
cazaremos nuestra Ballena...

Salida hacia el porche de la Ballena...