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El proyecto 2006

Noticias de la expedición

 

 

 

 

 

 

Un « laboratorio del medioambiente »

 

Naturaleza preservada, discretas huellas humanas

En un mundo globalizado en el cual los límites se han reducido, la existencia de tierras casi inexploradas es una ocasión única para conocer la evolución de nuestro medioambiente tan afectado por las actividades humanas.

Testimonio de lentos cataclismos ligados a la deriva de continentes (Gondwana), paisaje único y emocionante visualizado desde naves espaciales o desde la estación Mir, testimoniado por el astronauta Jean-Pierre Haigneré, la extremidad sur de las Américas es un símbolo del fin del mundo que nos hace reflexionar sobre la "finitud"de nuestra tierra patria.

En una época en la cual domina la ansiedad sobre el futuro de la especie humana, es prioritario entender la evolución de un medio ambiente extremo en el cual sólo esta presente la naturaleza y en dónde el hombre pasa sólo discretamente.

La exploración deportiva, el estudio científico pluridisciplinario y el proyecto de película tienen como objetivo mostrar y convencer, si esto fuese aún necesario, de que el patrimonio natural del planeta
es un bien imprescindible.

En este momento en el cual los cambios climáticos recientes tienen cada vez unos efectos más visibles, en los cuales la parte imputable al hombre necesitaría una evaluación real, es oportuno estudiar los espacios preservados.

Durante los períodos fríos del Cuaternario, la casi totalidad de la región estaba recubierta por glaciares. La fauna y la flora emigran hacia latitudes más clementes. Los hombres están ausentes y no han visitado estas tierras. El calentamiento climático que empieza hace 20000 años marca la retirada de los glaciares.

Las superficies calcáreas se encuentran a merced de la erosión kárstica. Los lapiaces de chorreo se estructuran y las formas específicas ligadas al viento se implantan. La flora y la fauna ocupan de nuevo estos espacios, disfrutando del abrigo de las depresiones kársticas.

Mas tarde el hombre comienza a recorrer estos espacios. Su modo de vida y el de los nómadas de la mar deja discretas marcas, pero identificables en algunas cuevas del litoral (sepulturas). De esta forma el contador del tiempo puesto a cero (período glaciar) y de reconquista paisajística (período interglaciar) ilustra la facultad de adaptación del medio a las rupturas climáticas más radicales.

La reconquista biológica, la movilidad humana, la erosión y la disolución de la roca, el cambio de los paisajes al paso del tiempo, son el comienzo de este proyecto. Espeleología, geomorfología, geología, hidrología, biología y arqueología son las disciplinas aquí reunidas para lograr una comprensión íntegra del paisaje. Estos karst del fin del mundo son un auténtico laboratorio para la ciencia.

 

 

 

 

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